jueves, abril 10, 2008

Rosario

Quizás si digo su nombre completo, muchos se encresparían. Por eso prefiero llamarla por su nombre de pila, que mucho dice de sí misma. Cada vez que voy a su casa, salgo con el alma llena de luz, tranquila, calma. Rosario ha vivido misterios dolorosos, gozosos, luminosos. Pero los que más manifiesta son los gloriosos. Con una fe infinita, que mueve montañas, esta mujer anda por la vida con su cruz, pero acompañada. Y pese a que se define como "ortodoxa", es abierta a escuchar y con su empatía es capaz de ponerse en el lugar del otro y dar los mejores consejos.
Es capaz de ver el alma de quien está con ella, de traducir sus miedos, de ponerle nombre a sus esperanzas. De "pensar en voz alta" y "darse vuelta la chaqueta" si es necesario. Porque a Rosario la guía el amor, y el amor traspasa religiones, credos, formas de vida, enfermedades.
Más que una amiga, Rosario es una pequeña llama que ilumina sectores de mi vida que a veces están un poco oscuros.
Doy gracias a Dios por haberla encontrado en mi camino.

3 comentarios:

  1. Que divertido... yo tengo una amiga, que se también se llama Rosario, que me causa el mismo efecto.

    Saludos del sur

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  2. Siempre el detino nos pone en el camino a alguien que nos guie.. que nos inspire, que nos motive, ranquilice e ilumine... pero a veces no nos damos cuenta o no lo logramos notar...

    Que bueno que encontraste ese ser...

    abrazos

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  3. Rosario te cala tan hondo que su sabiduría y su pluma se dejó ver por entre medio de tu post. En ocasiones, uno encuentra a Dios en la gente más inesperada, o tolerancia en la gente que piensa menos tolerante, y vice versa. Qué bonito es estar rodeado de gente a la que no la guía ni la estrategia, ni la moda, ni el qué dirán, sino que el amor.

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"Puedo no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo" (versión libre de la frase de Voltaire)