- Reconocerse como víctima de la situación
- Reconocerse como victimario de la situación
- Perdonar
- Perdonarse
miércoles, marzo 23, 2011
Avanzar
martes, marzo 08, 2011
Declaración de principios
jueves, febrero 17, 2011
Misión cumplida
"Un Mundo sin Fin" tiene menos páginas (sólo 1.178), pero el formato es más alto que "Los Pilares...". Empecé súper bien, como en marzo de 2009... y lo acabo de terminar hoy, casi 2 años después. El libro no es malo, quizás un poco más lento que el anterior, y muchas escenas de batallas, las cuales no aguanto mucho (ni siquiera en películas). Entonces, la flojera era más y dejaba de leer. No me gusta dejar los libros a la mitad, menos éste, que me tenía intrigada (he dejado libros por malos), así que, cuando Ken Follett lanzó "La Caída de los Gigantes" (y mi madre me lo regaló), decidí no leer nada más hasta terminar el "libro sin fin", como amorosamente le puse.
Y hoy... lo logré!!!
Entre tanto, me ha bajado una obsesión por comprar libros. Tengo dos adquisiciones nuevas: "La elegancia del erizo" y "La soledad de los números primos", y en marzo-abril tendré -por fin- la trilogía Millenium. Me compré también "Come, reza, ama" y hay muchos libros más que quiero tener (aparte de los que tengo que recuperar).
Parece que me voy a tener que comprar una repisa más grande.
¿Cuál es tu relación con la lectura?
martes, enero 25, 2011
Niños, niñas y adolescentes
lunes, enero 17, 2011
Soltar y agarrar
Cuando niña, en septiembre me gustaba ir al río. Era imposible bañarse porque la corriente era feroz. Me gustaba tirar hojas y ver cómo se iban con rapidez río abajo. No pasaba lo mismo cuando era verano y me bañaba en sus aguas. La corriente seguía igual de traicionera, y muchas veces tuve que nadar tras mis chalas que se iban con la corriente. Más de alguna vez no logré alcanzarlas.
No es fácil dejar ir. Soltar todo y largarse, como dice Silvio Rodríguez. Porque estamos acostumbrados a lo seguro, a lo cierto, a lo fácil. Siempre culpamos al tiempo, a las circunstancias, a la distancia. Pero no nos damos cuenta de que nosotros somos los que cambiamos. Es triste darse cuenta de que ya no perteneces a un lugar. De que ciertas personas ya no son parte de tu hoy, sino que de tu ayer. Duele, porque no siempre tú lo quisiste así. Pero así se dieron las cosas.
Más que añorar la chala que se perdió en el río, hay que cuidar la que quedó en la mano. Y volver a ver las hojas flotando río abajo con agrado. Y, sobre todo, abrirle las puertas a la Existencia que siempre tiene formas de sorprendernos. Hay que disfrutar lo que tenemos, cuidarlo, compartirlo. Lo que no nos pertenece, es mejor dejarlo ir.
Y hoy decidí soltar.

