Este año se ha estirado como chicle, de esos Grosso de sandía que se metían a la boca y a los dos minutos sabían a plástico, o como esos test de Cooper que se hacían en el colegio, cuando te faltaba una vuelta y no podías más del dolor en el costado.
Pero ya es 26, casi 27... y es otro año que se va.
En una semana y algunos días cumplo 26 años y quiero hacer una fiesta. No fiesta-fiesta, sino una reunión donde estén todos mis amigos y, en cierta forma, todas las personas que estuvieron conmigo este año: mi Cri, la Bernita y Zayo, la Cami y Jotapé, la Xi, la Migui, Sebita con la Xime, la Luly, Arturo, la Kari, Lucho, Julio, Saporotti, la Primi, el Juane y la Maida, Cristóbal, la Cata, la Pola, la Evelyn, la Pili, la Arly... [si se me fue alguien, sorry].
Un año que se va, otro llega....
"Y en el reloj de antaño, como de año en año / cinco minutos más para la cuenta atrás / hacemos el balance de lo bueno y malo / cinco minutos más para la cuenta atrás".
martes, diciembre 26, 2006
jueves, diciembre 21, 2006
Viejito Pascuero, acuérdate de mí...
Me he portado bien este año, me he comido toda la comida (sobre todo en invierno) y he hecho todas mis tareas. Por eso creo que puedo escribirte una carta, Viejito Pascuero, y pedirte lo que quiero para esta Navidad. No importa si no me puedes traer todo lo que te pido y tampoco es necesario que llegue todo este 25 de diciembre. Acuérdate que viene mi cumpleaños, así que tienes tiempo.- Determinación para tomar las decisiones que tengo que tomar y,
- Seguridad para seguir adelante en el camino que tenga que seguir.
- Tiempo para alcanzar a cumplir mis metas.
- Algún bono ($$) para financiar mis vacaciones sin que quede un agujero en mis finanzas.
- Ideas para comprar mis regalos de Navidad y matrimonios.
- Una buena celebración de cumpleaños.
- Mucho amor para dar y recibir.
- Un notebook.
- Unas lindas vacaciones.
- Paz en el mundo exterior e interior.
¡FELIZ NAVIDAD! JO JO JO...
viernes, diciembre 15, 2006
Cuatro días en Punta del Este
He empezado como cinco veces a escribir este post y todavía no doy con lo que quiero. Es que se ve tan lejano todo eso del viaje... y eso que han pasado tres días desde que volví.
Partí el sábado con más o menos dos horas de retraso en un avión de una línea aérea que nadie conocía y que tenía tripulación eslava, que no hablaba ni inglés ni español, freak. Me fui sentada al lado de la ventana, mirando la cordillera, el mar al llegar, lindo. Una vez en el aeropuerto de Carrasco, Montevideo, nos reunimos todo el grupo (éramos aproximadamente 30 personas, entre periodistas, camarógrafos, fotógrafos, productores y la gente de la agencia) para partir a Piriápolis, un balneario que queda a una hora de Punta del Este, donde pasaríamos la noche. Cuando llegamos al hotel donde alojaríamos, nos distribuyeron en las piezas. Me tocó con una chica de Primer Plano, Paula, muy buena onda ella y todo su equipo también.
Nos instalamos y luego salimos a comer una paella gigante en un evento de la ciudad donde estaba hasta el intendente. Estábamos tan cansados que nos fuimos a acostar. Yo ya estaba sintiendo los síntomas del enorme resfrío que traje de Santiago, con tos y romadizo y pérdida de la voz... mal. Al día siguiente, después del desayuno (no sé por qué nunca puedo disfrutar los desayunos buffet: siempre amanezco con el estómago encogido), nos subieron a todos a un bus para conocer Piriápolis.... una linda ciudad, pero que puede ser perjudicada por el afán de su gente de promocionarla... Con decir que homologaron a su fundador (Francisco Piria) con ¡Harry Potter! Oh, my god!
Luego llegamos a Punta del Este: qué lindo balneario!! Y el hotel en el que nos quedamos... Cinco estrellas. Recorrimos las instalaciones: el casino, las suites, y almorzamos. Luego, el shock. Después de haber hablado con el Cri, fui a los computadores a revisar mi mail con otro colega. Llegó otro de los viajeros y dice: "Me acaban de decir que murió Pinochet". ¿¿¡¡QUÉÉÉÉ!!?? A revisar los portales chilenos y, claro, Pinochet acababa de morir. Salí del PC a llamar a Chile: mi mamá no sabía porque estaba armando el árbol de Navidad y en el diario (sí, llamé a la pega desde Uruguay) estaban locos. Subí a ver la tele y justo estaban dando el parte médico. Shock.
Pero había que seguir: fuimos en lancha a isla Gorreti, volvimos, y dimos un paseo por las playas y al hotel. Luego de una cena frugal (muy mala), partimos al carrete dominguero.. ¡¡¡¡uuhhhh!!!!
Al día siguiente: piscina, sol, piscina, sol, almuerzo, paseo por el centro, compras. Al atardecer, la puesta de sol en Casa Pueblo (hermoso, sobrecogedor) y comida de despedida. Carrete nocturno, tos, y dos horas de sueño.
El martes partimos como a las 9 am al aeropuerto, duty free y al avión. Menos mal era un Pluna, más grande y con tripulación españoparlante. Y, aterrizaje forzoso... no tuve tiempo ni de desempacar cuando tuve que ir al diario. Totalmente desenchufada, resfriada y cansada.
El periodismo es un apostolado.
Partí el sábado con más o menos dos horas de retraso en un avión de una línea aérea que nadie conocía y que tenía tripulación eslava, que no hablaba ni inglés ni español, freak. Me fui sentada al lado de la ventana, mirando la cordillera, el mar al llegar, lindo. Una vez en el aeropuerto de Carrasco, Montevideo, nos reunimos todo el grupo (éramos aproximadamente 30 personas, entre periodistas, camarógrafos, fotógrafos, productores y la gente de la agencia) para partir a Piriápolis, un balneario que queda a una hora de Punta del Este, donde pasaríamos la noche. Cuando llegamos al hotel donde alojaríamos, nos distribuyeron en las piezas. Me tocó con una chica de Primer Plano, Paula, muy buena onda ella y todo su equipo también.
Nos instalamos y luego salimos a comer una paella gigante en un evento de la ciudad donde estaba hasta el intendente. Estábamos tan cansados que nos fuimos a acostar. Yo ya estaba sintiendo los síntomas del enorme resfrío que traje de Santiago, con tos y romadizo y pérdida de la voz... mal. Al día siguiente, después del desayuno (no sé por qué nunca puedo disfrutar los desayunos buffet: siempre amanezco con el estómago encogido), nos subieron a todos a un bus para conocer Piriápolis.... una linda ciudad, pero que puede ser perjudicada por el afán de su gente de promocionarla... Con decir que homologaron a su fundador (Francisco Piria) con ¡Harry Potter! Oh, my god!
Luego llegamos a Punta del Este: qué lindo balneario!! Y el hotel en el que nos quedamos... Cinco estrellas. Recorrimos las instalaciones: el casino, las suites, y almorzamos. Luego, el shock. Después de haber hablado con el Cri, fui a los computadores a revisar mi mail con otro colega. Llegó otro de los viajeros y dice: "Me acaban de decir que murió Pinochet". ¿¿¡¡QUÉÉÉÉ!!?? A revisar los portales chilenos y, claro, Pinochet acababa de morir. Salí del PC a llamar a Chile: mi mamá no sabía porque estaba armando el árbol de Navidad y en el diario (sí, llamé a la pega desde Uruguay) estaban locos. Subí a ver la tele y justo estaban dando el parte médico. Shock.
Pero había que seguir: fuimos en lancha a isla Gorreti, volvimos, y dimos un paseo por las playas y al hotel. Luego de una cena frugal (muy mala), partimos al carrete dominguero.. ¡¡¡¡uuhhhh!!!!
Al día siguiente: piscina, sol, piscina, sol, almuerzo, paseo por el centro, compras. Al atardecer, la puesta de sol en Casa Pueblo (hermoso, sobrecogedor) y comida de despedida. Carrete nocturno, tos, y dos horas de sueño.
El martes partimos como a las 9 am al aeropuerto, duty free y al avión. Menos mal era un Pluna, más grande y con tripulación españoparlante. Y, aterrizaje forzoso... no tuve tiempo ni de desempacar cuando tuve que ir al diario. Totalmente desenchufada, resfriada y cansada.
El periodismo es un apostolado.
jueves, diciembre 14, 2006
Por mientras
No he tenido tiempo para relatar mis peripecias en Punta del Este... con decir que el avión aterrizó a las 14 horas del martes y a las 15 ya estaba en mi escritorio, trabajando... Así es la vida.
Por eso, los dejo con lo que tengo... las fotos. Click acá.
Por eso, los dejo con lo que tengo... las fotos. Click acá.
lunes, diciembre 11, 2006
y yo...
Murió Pinochet... 10 de diciembre, este día pasará a la historia.
Mis hijos me preguntarán: "Mamá, tú, periodista... ¿qué estabas haciendo el día que murió Pinochet?". "Bueno, hijo, estaba en Punta del Este".
No puedo negar que me transpiraban las manos por trabajar en este acontecimiento. Ese palpitar acelerado, ese temblor, esa adrenalina, me demostró que no estoy equivocada con mi profesión.
En Santiago, más detalles.
Gracias a todos.
pd: Conch.... ¡murió Pinochet!
Mis hijos me preguntarán: "Mamá, tú, periodista... ¿qué estabas haciendo el día que murió Pinochet?". "Bueno, hijo, estaba en Punta del Este".
No puedo negar que me transpiraban las manos por trabajar en este acontecimiento. Ese palpitar acelerado, ese temblor, esa adrenalina, me demostró que no estoy equivocada con mi profesión.
En Santiago, más detalles.
Gracias a todos.
pd: Conch.... ¡murió Pinochet!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
